En un mundo donde la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo más que en una tendencia, la diferencia entre el marketing verde y la acción real se mide en datos. Skullcandy ha optado por esta segunda vía: la de transformar sus procesos desde la raíz, con evidencia científica y acciones concretas.
La marca de audio y estilo de vida, distribuida por IOCA Group, utilizó la metodología del Análisis del Ciclo de Vida (ACV) para evaluar la huella ambiental de sus productos. El resultado: un mapa claro de los “puntos críticos de impacto” que permitieron iniciar una hoja de ruta de mejoras reales.
Entre los resultados más relevantes se encuentra la drástica reducción en la huella de carbono de su producto Dime True Wireless, que pasó de un impacto promedio de 14,2 kg de CO₂ eq a solo 2,4 kg de CO₂ eq. Esto se logró optimizando baterías, materiales y procesos.
Pero Skullcandy no se detuvo allí. Rediseñó su embalaje, que ahora es 100 % reciclable y 20 % más compacto. Implementó un programa de reciclaje y supraciclaje que ya ha evitado que más de 627.000 unidades terminen en vertederos. Además, colaboran con organizaciones como Protect Our Winters (POW) y ofrecen compras neutras en carbono a través de Carbon Checkout.
La estrategia de Skullcandy es clara: entender el impacto, actuar sobre él y evolucionar con cada decisión. Este enfoque genera un valor tangible para el consumidor final y un diferencial comercial poderoso para el canal profesional.
En IOCA Group, creemos que las marcas deben liderar el cambio desde la acción. Y Skullcandy demuestra que, incluso en la industria del audio, se puede vivir una vida sostenible a todo volumen.
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