El bienestar no es solo una prioridad: también, un negocio multimillonario

Lo ocurrido durante la pandemia cambió las prioridades y las necesidades de las personas y encumbró el bienestar.

Estar bien es un buen negocio. De hecho, algo más: es un negocio muy lucrativo que en 2022 superó la barrera de los 5,6 mil millones de dólares en todo el mundo. Un negocio que, además, tras lo ocurrido con la pandemia del COVID-19, y lo que este suceso nos enseñó, tomó un impulso que durante este 2023 no solo se mantuvo, sino que continuó al alza. Estar bien es un buen negocio.

Uno de los comportamientos nuevos para millones de personas después de la pandemia es aquel de cuidar la salud. Sin ella, la vida es una tortura, es imposible ser feliz o realizar tus sueños si no cuentas con salud. Millones de muertes dolorosas, familias que se desmembraron por la pérdida de varios de sus miembros, nos enseñaron que la primera prioridad es, hoy, cuidar la salud.

Un concepto que, si bien es integral, sus manifestaciones varías en función del país, el sexo de la persona, la edad y, también, el nivel de aprendizaje adquirido en los últimos años. El Global Wellness Economy Monitor 2023, un informe realizado por el Global Wellness Institute y publicado hace unas semanas, revela algunas de las claves de este fenómeno que es una realidad, ya no una tendencia.

El GWI define el bienestar como “la búsqueda activa de actividades, opciones y estilos de vida que conducen a un estado de salud integral”. Esta definición tiene dos aspectos importantes. En primer lugar, el bienestar no es un estado pasivo o estático, sino más bien una “búsqueda activa”, continua, que se asocia con intenciones, elecciones y acciones a medida que trabajamos hacia un estado óptimo de salud y bienestar.

En segundo lugar, el bienestar está vinculado a la salud holística, es decir, va más allá de la salud física e incorpora muchas dimensiones diferentes que deben funcionar en armonía. El bienestar es una búsqueda individual (somos responsables de nuestras propias elecciones, comportamientos y estilos de vida), pero también está muy influido por el entorno físico, social y cultural en el que vivimos.

Es decir, aquella vieja premisa de “Lo que obtienes en la vida es el resultado de las cinco personas que te rodean” se aplica perfectamente a este caso. Las investigaciones sobre los determinantes de la salud indican que los factores ambientales, socioeconómicos y de estilo de vida pueden explicar entre el 80 y el 90 % de los riesgos de enfermedad y los resultados sanitarios. La pandemia nos lo demostró.

Ahora bien, una precisión: bienestar no es lo mismo que salud o felicidad, términos con los que se lo confunde a menudo con términos como salud y felicidad. Aunque hay elementos comunes entre ellos, el bienestar se distingue por no referirse a un estado estático del ser. El bienestar se asocia más bien a un proceso activo de toma de conciencia y de decisiones que conducen a una salud y un bienestar holísticos óptimos.

En su estudio, GWI desglosa el bienestar en varias categorías. De ellas, la mayor, cuidado personal y belleza, está valorada en 1,08 mil millones de dólares. En este apartado se incluyen el cuidado de la piel, así como los salones de peluquería y la manicura. ¿Una interpretación? No basta con “sentirse (estar) bien”, sino que además hay que “lucir (verse) bien”, y para eso hay que invertir.

La siguiente categoría, muy cerca, con ventas superiores a los 1,07 mil millones de dólares, incorpora actividades como la alimentación sana, la pérdida de peso y la nutrición. Tanto la pandemia como los efectos negativos del cambio climático han provocado que las personas adquieran nuevos hábitos, más saludables, y que sean más cuidadosos a la hora de elegir qué comen.

Otras de las categorías contempladas en el estudio de GWI son el turismo de bienestar, que cada vez gana más adeptos, un sector que mueve 651.000 millones de dólares; las actividades física, como ir al gimnasio o disponer de implementos como cintas caminadoras, bicicleta estática o set de pesas en casa. Finalmente, están también la salud pública, junto con la medicina tradicional y complementaria.

Como hecho llamativo, la categoría “bienestar en el lugar de trabajo” ha perdido fuelle. En efecto, este mercado se ha reducido desde 2019, cuando marcó ventas por 52.200 millones de dólares, hasta 2022, cuando cayó a 50.600 millones. En este rubro se consideran aquellas actividades creadas por el empleador para contribuir a cultivar la buena salud y el bienestar de sus empleados.

En la otra orilla, mientras, aparece el turismo de bienestar, que se presenta como la categoría de mayor y más rápido crecimiento. Se trata de los viajes a lugares en los que el turista recibirá una atención especializada, y personalizada, en temas como forma física, salud mental, nutrición, sueño y, en algunos casos, consulta médica. Incorpora los spa, gimnasios y talleres de entrenamiento.

Este fenómeno, así mismo, ha generado un cambio significativo en la clase de servicios que las grandes cadenas hoteleras les ofrecen a sus clientes. Ya no se trata de cuántas piscinas tienes o de si la playa es privada, sino de qué personal médico y científico está disponible para brindar una asesoría profesional especializada que mejore efectivamente el nivel de bienestar del visitante.

El GWI define este conjunto de actividades como la economía del bienestar, es decir, la forma en que las industrias permiten a los consumidores incorporar actividades y estilos de vida de bienestar a su vida cotidiana. Este es un concepto relativamente nuevo, mencionado por primera vez en el Global Wellness Economy Motor de 2014, y que ha ganado terreno en los últimos años.

En aquella ocasión, solo se tuvieron en cuenta tres categorías: turismo de bienestar, balnearios y fuentes termales/minerales. Con el tiempo, y a medida que se conoció mejor el mercado, el espectro se amplió al punto de proporcionar datos detallados a nivel regional y nacional para sectores adicionales cada vez que hemos publicado el Monitor Global de la Economía del Bienestar.

En cuanto al impacto de cada región es este mercado del bienestar, el estudio arrojó algunos datos interesantes. ¿Por ejemplo? Norteamérica encabeza el gasto per cápita con una amplia ventaja sobre Europa, que ocupa el segundo lugar. De este lado del Atlántico, en promedio, una persona gasta 5.108 dólares en el bienestar, mientras que el Viejo Continente la media es de 1.596 dólares.

Muy lejos de estos con promedio de 476 dólares, aparece Latinoamérica y el Caribe. Este dato lo que nos deja entrever es que hace falta mucha educación, mucha información de calidad, por un lado, y que hay un mercado virtualmente virgen, inexplorado, por otro, lo que significa una oportunidad de oro para las marcas especializadas que satisfagan las necesidades de la gente.

Otro dato significativo del informe de GWI es aquel que nos muestra cuáles son los sectores del bienestar que más han crecido desde la pandemia y que dejan claro que el concepto de bienestar es cada vez más amplio. El sector inmobiliario del bienestar (+20,5 % de crecimiento anual 2020-2022) ha sido el sector de más rápido crecimiento en la economía del bienestar desde antes de la pandemia.

En el segundo lugar aparece el bienestar mental (+12,5 % de crecimiento anual 2020-2022) un rubro que, hasta los estragos provocados por la pandemia, había sido subestimado. Ha crecido fuertemente desde 2019, ya que los consumidores buscaron desesperadamente productos, servicios y actividades para ayudarles a lidiar con el inmenso estrés al que se enfrentaron durante ese período.

Todos los tipos de productos y servicios relacionados con el bienestar mental han registrado un fuerte crecimiento en los últimos años: soluciones para el sueño, productos y servicios sensoriales, vitaminas, suplementos y alimentos/bebidas funcionales dirigidos a la salud cerebral y la energía. También, cannabis, superación personal, coaching y los productos y servicios de meditación y atención plena.

Del estudio se desprende, así mismo, un nuevo hábito: muchas actividades de bienestar mental se realizan en casa o a través de plataformas tecnológicas, y muchos productos son baratos y/o fáciles de adquirir en línea. Esto contribuyó a mantener un gasto elevado en medio de las perturbaciones de COVID-19 y hasta hoy, dado que las secuelas de la pandemia apenas comienzan a verse.

Estar bien es un buen negocio, uno muy rentable. Con una característica especial: si el producto o servicio que ofreces en realidad soluciona el problema que tiene el mercado, la gratitud de esas personas será infinita. ¿Por qué? Porque, como se mencionó antes, después de la vida la salud es lo más importante para el ser humano, el sine qua non para disfrutar y aprovechar la vida.

Si te gustó este artículo puedes compartirlo en tus redes sociales

Puedes dejarnos tus comentarios aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

SUSCRÍBETE Y RECIBE CADA SEMANA DOS CORREOS CON CONSEJOS Y CONTENIDO DE VALOR.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Descubre más desde IOCA GROUP

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo