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Para salvarlo, el planeta requiere un cambio humano

Para salvarlo, el planeta requiere un cambio humano

“No hay nada más fuerte en el mundo que el corazón de un voluntario”. Esta frase la pronunció James Harold ‘Jimmy’ Doolittle, pionero de la aviación estadounidense, oficial de las FF. AA. durante la Segunda Guerra Mundial. Obtuvo la medalla de honor por su valentía y liderazgo como comandante de la Operación Doolittle, el primer bombardeo estadounidense en Japón.

Mayor es la fuerza, mayor es el poder, cuando se unen los corazones de varios voluntarios. Y más todavía cuando esos voluntarios se unen y conforman un equipo, cuando están unidos por un propósito, por una causa. Ese es, precisamente, la fuerza, el poder que tiene la Fundación Green Heart, de Costa Rica, creada por dos mujeres: Lily Cabezas y Fernanda Alfaro.

Lily y Fernanda son lo que podríamos llamar almas gemelas. Ambas apasionadas por los paseos y, en especial, por la naturaleza. Hasta que sus caminos se cruzaron. Cada una salía a diferentes lugares a tomar fotografías de cataratas, playas y reservas naturales y un día, por casualidad (¿o causalidad?) se encontraron en las redes sociales y hubo una conexión poderosa.

“Un día, Lily me invitó a pasear. Ella ya lo hacía con frecuencia y participaba también en la limpieza de playas, era una persona comprometida. Yo la veía recoger basura, pero era algo de lo que no tenía conciencia. Honestamente, no le prestaba atención a eso, cuenta Fernanda. Por supuesto, al poco tiempo, el buen ejemplo cundió y ella se contagió: comenzó a recoger basura.

Pasado un tiempo, con el vínculo de amistad ya fortalecido e identificadas por el propósito de ayudar en la tarea de protección del medioambiente, decidieron dar un paso más. Fue así, entonces, como surgió la Fundación Green Heart, en la que sus habilidades se complementan a la perfección: Fernanda es la de las estrategias y Lily, la ejecutiva, a la que le gusta hacer.

“Organizamos limpiezas de playas, ríos y zonas urbanas. Entendemos que, si bien son una acción paliativa, de todos modos ayudamos a despertar y crear conciencia en la población”. Esta es una labor que muchas otras fundaciones llevan a cabo no solo en Costa Rica, sino en distintos países en el mundo. Entonces, ¿qué hace diferente y especial a Green Hart?

“Todos los días escuchamos hablar de cambio climático en los medios de comunicación, en las redes sociales, pero pensamos que es algo equivocado. ¿Por qué? Lo que nosotras creemos que se necesita es más bien un cambio humano, que las personas cambiemos los hábitos y los comportamientos de consumo, asegura Lily. Por eso, su enfoque no es el convencional.

¿Cambio climático o cambio humano? No es un dilema cualquiera, sin duda, pero tampoco es un tema semántico, sino algo muy profundo que, ojalá, todos los que habitamos este planeta entendiéramos y pusiéramos en práctica. Lo que hay detrás es entender que el problema no es el planeta, ni el clima, sino el comportamiento de los humanos, los hábitos que adquirimos.

Comportamientos que aprendemos de los mayores en casa, hábitos que adquirimos de lo que nos enseñan allí y en el colegio, de lo que vemos que otros hacen. Por fortuna, dado que es algo aprendido, que no es la esencia del ser humano, es posible de modificar. ¿Cómo? Hay que desaprender y volver a aprender, hay que cambiar no solo lo que hacemos, sino cómo lo hacemos.

“La mayor dificultad a la que nos hemos enfrentado es la falta de conciencia de las personas acerca del uso excesivo del plástico de un solo uso. Es dañino tanto para la salud como el medioambiente. El problema es que, si lo piensas unos cuantos segundos, todos los días en una gran cantidad de actividades empleamos plástico de un solo uso, casi sin darnos cuenta.

“Casi”, porque en realidad nos damos cuenta, solo que no asumimos la responsabilidad. La meta que nos trazamos fue la de promover un cambio cultural, necesario a nivel nacional e internacional, para la preservación y recuperación del medioambiente”. Un cambio que, por supuesto, requiere de la acción efectiva y del compromiso permanente de cada uno.

“Somos personas que creemos que la igualdad es cuestión de empatía y solidaridad y también comprendemos que como miembros de una sola humanidad. El único modo en el que se puede avanzar es trabajando juntos por el bien común”. Un bien común que significa vivir de una forma sostenible y amigable con el medioambiente desde casa, en la oficina o la universidad.

Lily, que cree en el poder del ejemplo, practica en su vida la premisa del cero desperdicio. Comenzó tras una experiencia muy desagradable que la marcó: fue en una visita a Barra de Parismina, un pequeño poblado ubicado al borde del mar Caribe, en el oriente de Costa Rica. “Eran múltiples capas de plástico, esterofón (icopor) y microplástico, una encima de la otra”.

Lo que más la impactó fue comprobar que toda esa inmensa montaña de basura estaba compuesta por utensilios de uso diario: cepillos de dientes, pasta dental, cepillos de limpieza y botellas, entre otros. Es decir, todos habían sido desechados en algún hogar de Costa Rica y habían llegado hasta ese lugar para provocar un grave daño ecológico. ¡Un gran disparate!

Fruto de esta vivencia, en la casa de Lily ni siquiera hay un bote de basura y ella misma prepara los elementos que requiere para uso diario. Sabía, sin embargo, que no podía quedarse ahí, que había más por hacer. Por eso, desde enero de 2019, con los voluntarios de Green Heart, comenzó las limpiezas de playas, actividades que han recibido una respuesta muy positiva.

A través de las redes sociales, que son canales muy poderosos cuando se los utiliza bien, han conseguido contagiar a cientos de compatriotas que se identifican con su lucha, son su propósito. “Nos inspira el poder de crear conciencia por un mundo más sostenible”, una labor en la que decenas de voluntarios y los integrantes de la Fundación son la fuerza básica.

En Green Heart están orgullosos de los logros obtenidos, más allá de que entienden que las limpiezas de playas y la recolección de basura son meros paliativos. Para conseguir eso que otros llaman un cambio climático primero debe producirse un cambio humano, un significativo y definitivo cambio en los hábitos de consumo y en los comportamientos del ser humano.

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